La perdición y el perdido

No busca nada, no me interesaba nada… Ni siquiera sabía que quería. Pero en un abrir y cerrar de ojos todo cambia. Esperaba la señal que me permitiera cruzar la calle  Y al mirar a la derecha ahí estabas, Fumando un cigarro y en cada calada que a tus adentros se dirigía… La envidia me…

Ciento veinte minutos

Ella lo miró con ojos que en ese momento eran solo para él,  y de su boca repentinamente, se escaparon las palabras que él tanto había soñado: – Sólo necesito dos horas contigo y detener el mundo.  Con eso me conformo. Hubo una pausa y otra seguida, o quizás una pausa larga.  Y ahí mismo…