Vístete de fortaleza

Y cuando me puse mi vestido de fortaleza, vi como cada una de mis debilidades retrocedían, me lo puse a juego con una armadura de gigante y fui pisando cada uno de mis complejos. Y seguí adelante, con la frente en alto, viendo pasar mi pasado y dándole la mano al presente, una lágrima resbalaba…

Ahora eres…

Y ya no era silencio Era tu voz, retumbando dentro de las  paredes de mi mente. Y ya no era soledad Era tu ausencia que se hacía presente cada día más.