Charcos en el mar- Ernesto Pérez Vallejo

Entonces se desnudó y donde ella aseguraba que sobraban kilos yo juré que le faltaban besos. Podríamos haber hablado de frío a tres metros de distancia, ignorar tiritando de deseo cuantos veranos nos caben en los brazos. Coser enero en el quicio de la puerta e intentar descifrar en el vaho de los suspiros, si…